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Los grandes formatos de entretenimiento siguen teniendo un lugar en la televisión, pero el escenario en el que se desarrollan ha cambiado. Las audiencias se reparten entre más oferta, las plataformas compiten por convertirse en la primera opción del espectador y la inteligencia artificial abre nuevas posibilidades de producción. Para las productoras audiovisuales, la cuestión es cómo aprovechar estos cambios y lograr que un formato pueda adaptarse y evolucionar.
La audiencia ya no busca en el mismo sitio
El informe Media Nations 2026, publicado por Ofcom, el regulador británico de las comunicaciones, ofrece una fotografía de este cambio. En el Reino Unido, el 26 % de los espectadores afirma que suele acudir primero a Netflix cuando busca algo que ver, frente al 25 % que elige la BBC y el 15 % que señala ITV. La diferencia entre Netflix y la BBC no es estadísticamente significativa, pero el dato refleja la competencia entre plataformas y cadenas por captar la atención. Esto no significa que la televisión tradicional haya dejado de ser relevante.
La lectura para las productoras es clara: la emisión lineal sigue siendo importante, pero el recorrido de un programa puede extenderse a otros servicios y momentos de consumo. Pensar en ese recorrido desde el desarrollo permite identificar oportunidades sin asumir que todos los formatos necesitan la misma estrategia.
El televisor también es una pantalla digital
Uno de los datos más significativos es la evolución de YouTube en el salón. El tiempo medio diario dedicado a ver YouTube en televisores pasó de nueve minutos por persona en 2022 a 19 minutos en 2026. Si se consideran todos los dispositivos conectados en el hogar, el consumo alcanzó los 41 minutos diarios por persona.
La frontera entre televisión y vídeo digital es cada vez menos evidente. El espectador puede utilizar el mismo dispositivo para ver un programa de una cadena, una serie de una plataforma o un vídeo publicado por un creador. Para los grandes formatos, esto abre posibilidades para desarrollar piezas complementarias, acercar sus protagonistas al público y prolongar la conversación más allá de la emisión principal.
La clave no es fragmentar un programa en contenidos digitales sin criterio, sino decidir qué aporta cada pieza y cómo contribuye a la identidad del formato.
Inteligencia artificial: más posibilidades, no menos criterio
La inteligencia artificial puede ayudar a explorar propuestas visuales, probar alternativas creativas y agilizar determinadas tareas de desarrollo y producción. Sin embargo, no sustituye una idea original, una mecánica sólida ni el conocimiento de la audiencia.
El valor de la tecnología depende de cómo se integre en el proceso creativo y productivo. La experiencia audiovisual sigue siendo necesaria para decidir qué herramientas utilizar, comprobar los resultados y construir una narración coherente.
En MBC Content entendemos el futuro de los formatos desde esa combinación: creatividad, conocimiento del medio e innovación aplicada a objetivos concretos. La oportunidad está en desarrollar propuestas originales con identidad propia, capaces de conectar con el público en televisión y en otros entornos digitales, y de evolucionar sin perder su esencia.